espacio de crítica literaria y cultural

“Temporada de caza para el león negro”, Tryno Maldonado

In Tryno Maldonado, Uncategorized on abril 30, 2009 at 7:53 pm

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La figura del genio lleva acechando a las artes desde que éstas tienen nombre. Si Platón separaba a estos afortunados hombres del resto de los mortales, por ser la voz a través de la cual hablaban los dioses, (ésta es la famosa inspiración de las musas que tanto daño a hecho al imaginario colectivo), Kant los catapultó hasta lo más alto, cuando dijo que “el genio consiste propiamente en la proporción feliz, que ninguna ciencia puede enseñar y ninguna laboriosidad aprender, para encontrar ideas a un concepto dado, y dar, por otra parte, con la expresión mediante la cual la disposición subjetiva del espíritu producida pueda ser comunicada a otros”. De esta manera, puesto que ya le apoyaba la teoría, y provisto de un don innato, el genio romántico lo único que tuvo que hacer fue autoproclamarse como el portador de la verdad, la originalidad y la autenticidad, así como el único conocedor de las esencias de la naturaleza.

Pero sucede también que los genios son designados por otros. Durante el Romanticismo cualquier poeta se veía en el derecho de reivindicar su genialidad y talento sobrenatural, aunque lo característico del S. XX ha sido que los encargados de atribuir tales cualidades fuesen aquellos que rodeaban a la personalidad genial. Así, Greenberg construyó un Pollock excepcional, las editoriales un Boom latinoamericano y generacional, y los medios de comunicación a tantos y tantos “artistas inigualables”. Cabe preguntarse aquí quién es el que acaba por sacarle partido al talento y de quién es el verdadero ansia de convertirse en genio.away-from-the-flock-divided20052

En la última novela de Tryno Maldonado, Temporada de caza para el león negro, es el narrador y compañero sentimental del “genio” objeto del libro, quien se encarga de enaltecer la figura de un pintor que, paradójicamente, es descrito a lo largo del libro como un atractivo tontorrón. De él se dice que es una persona que no ha leído el periódico en su vida, que sólo juega a videojuegos de “Atari” y se traga toda clase de películas, que lee revistas del corazón mientras está en el baño, que le gustan los parques de atracciones, los hot-dogs y los infantiles algodones de azúcar, etc. Eso sí, también que consume todas las drogas que hay en el mercado y fuera de él y que posee un encanto físico y espiritual al que ni hombres ni mujeres son capaces de resistirse. El relato sobre Golo, el artista genial de este libro, está estructurado a modo de comentarios. Un narrador que nos va aportando ciertos aspectos de su propio carácter, mientras nos cuenta cómo era su querido Golo, relata su historia de amor con el pintor. Para ello, hace que los diferentes fragmentos que componen la novela se vayan superponiendo y surjan los detalles sobre cómo era su amante, dónde lo conoció, por qué se acabó el idilio, etc. Este tipo de narración, muy del gusto del compatriota del autor, Mario Bellatin, hace que el lector a la vez que recompone la historia, que se presenta sin un tiempo lineal al que subordinar los hechos, tome conciencia del carácter de acontecimiento que tiene cualquier suceso de la vida de todo individuo.

La de Golo nos va llegando a retazos que se repiten y se completan según avanzamos en la lectura. También, toda la información que poseemos sobre el artista nos es accesible a través de la depuración realizada por la memoria de su amante-narrador. Éste, del que no sabemos el nombre, aunque sí algunos detalles de su vida familiar y amorosa, cuenta la historia del pintor como si se estuviese preparando para una posible entrevista y un supuesto oyente, muy interesado en la vida del genio, le estuviese haciendo preguntas indiscretas, a las que él está encantado de responder. A menudo encontramos en la narración la muletilla “si me lo preguntan” y después afirmaciones del tipo: “diré que sí. Quise a Golo con toda mi alma”.majorauctionnewworksdamianhirstheldth4magxk2j7l

Con estas declaraciones “exclusivas” el lector recrea un relato convencional de dos amantes imbuidos en el mundo del arte y las drogas y víctimas de todas las trampas que en estos uno podría encontrar. También resulta recurrente la apelación a los típicos desdenes de artista y los ataques de “creación”. Pero si hay algo que singulariza esta fábula y que nos llama la atención nada más empezar a leer (además de su estructura) es el hecho de que el narrador y futura pareja del pintor Golo, nos cuente cómo ha ido desechando amantes que no le satisfacían, para acabar con el supuesto genio. De este personaje sabemos que es de familia rica y que en cuanto se cansa de sus parejas “los tira de casa como a un perro”. Y eso es justamente lo que va a hacer Golo a lo largo de toda la novela, comportarse como un perro: duerme en la alfombra, come todo lo que le permiten, “coge” a todas horas y siempre que puede, ladra, muerde, etc. Incluso llega a comerse las palabras del narrador (por ejemplo en las páginas 90 y 91). Esta animalización del pintor podría interpretarse como una llamada de atención sobre ciertas relaciones y prácticas sociales, en las que muy a menudo no se sabe bien quién es el hombre y quién el animal. También podría ser este el sentido de ciertas historias narradas dentro de la novela como anécdotas que un amigo yunkie de Golo, Noltalgic Zebra, le habría contado al pintor. Algunas hacen referencia al comportamiento de personas drogadas y consideradas como geniales por sus acciones (en ellas se mencionan específicamente nombres como los de Kerouac, Ginsberg o Burroughs) y en otra, se habla de un cazador, orgulloso y a la vez avergonzado ante los demás de su pasatiempo, que termina por ser cazado y además por él majorauctionnewworksdamianhirstheld78bzaye2jyplmismo. En esta historia trágica del cazador cazado, los nombres que aparecen como autores (nuestro narrador insiste en que esas anécdotas no eran historietas del yunkie, sino textos literarios) de la historia son Capote, Cheever o Hemingway. En cierto sentido, esto es lo que está haciendo nuestro narrador con Golo, consiguiendo al final que su presa muera, sin haber logrado cazarla.

Las galerías, los artistas, los anti-sistema, los curadores, las colecciones de ricos snob que no saben ni quieren saber nada de arte, los niños de papá con inquietudes necesariamente expresables e imprescindibles para el resto de la sociedad, etc. son equiparados en Temporada de caza para el león negro al complejo y peligrosísimo “reino animal”.

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ROSA BENÉITEZ.

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  1. Me enamoré de Golo. (Ese hijo de la gran chingada) y de Tryno, claro.

    • Es la función de Golo en el mundo; que se enamoren de él.
      La nuestra; hablar de ellos… pinches perros!!
      Un abrazo muy fuerte Luna,

      Rosa Benéitez.

  2. quies es golo,perros y a quien abrazas
    el artículo vale,critico y ácido
    sigan con lo de golo………..

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